La revolución industrial trajo consigo mucho de prueba y error, no es mentira ni tampoco es un concepto muy lejano a la realidad actual pero en cada prueba y en cada error hubo una lección el aprender de los errores llevó a países al desarrollo a una producción inigualable y hoy día se puede decir que son pioneros en la invención. El término de calidad fue posterior a la industria no muy lejos de su invención pero si con una pequeña brecha de tiempo, obviamente al inicio no había un sentido de calidad, un ente o una gestión que garantice al cliente el producto.
En los inicios todo se trataba de llenar estantes, cumplir con una producción estimada sin regular si algunos productos estaban defectuosos o sin pensar si podría ser mejor, era solo para cumplir una necesidad simple. La intervención de la calidad en esto fue muy grata ayudó a muchas empresas a ascender y llegar a un punto donde clientes en todo el mundo confirman su excelencia. Es así como en Venezuela en los años 60 se tomó en cuenta la necesidad de un organismo de gestión, recordemos que tiempo atrás el país ofrecía productos de calidad pero por empresas transnacionales que traían consigo una serie de normas de su país de origen.
Fue así como comenzó la creación de entes para ofrecerle a la nación productos aprobados y garantizados para su aprovechamiento, hoy en día Venezuela cuenta con SENCAMER, que es el máximo agente en ello y las normas COVENIN las normas técnicas, como esto y muchas más. Es interesante y muy necesario como las necesidades moldean una sociedad, como fue el hecho ocurrido en Japón tras la implementación de su filosofía Kaizen, que ayudó a los ciudadanos de este país salir de tiempos difíciles y convertir a su nación en la potencia que hoy es.
El control y la calidad aunque sea muy necesario desde el propio punto de vista del autor lo haya como una decisión moral puesto que hay en la actualidad servicios deficientes, productos de muy mala calidad y es allí donde el autor reflexiona y se plantea ¿Quién vela por la calidad del producto?, ¿La empresa es consciente de la calidad de sus productos y/o servicios? y si es afirmativo ¿El proceso de producción está fallando?.
Son preguntas en las cuales pensar, desestimar un producto por su elaboración deficiente no lo hace incompetente, porque el producto puede estar muy bien planteado, puede cubrir con las necesidades (en teoría) pero el problema esta en su proceso de producción, en sus fases y en la etapa final de verificar el producto. Es importante acotar que cada empresa es responsable de los productos que ofrece y aunque existan leyes y organismos para hacerlas cumplir y que aprueben la calidad del producto siempre existirán pequeñas excepciones.
Para todos los ingenieros que se desempeñan y para los futuros ingenieros en desempeñar sus labores se les llama a la reflexión para trabajar en pro de las necesidades pero también del lado de la calidad, ofrecer servicios de calidad excepcional, brinden el mantenimiento correcto y se les asegurará que el éxito llegue a ellos.

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